BRUSELAS.- Los socios de la eurozona se preparan para una cumbre de jefes de Estado y de gobierno mañana especialmente tensa, en la cual se acaba de abrir un nuevo frente: la posibilidad de un impuesto financiero a la banca para salvar a Grecia de la bancarrota. Se trataría de que los 17 socios de la eurozona apliquen un impuesto bancario para forzar al sector privado a participar- como quiere Alemania- en el segundo salvamento de las finanzas de Grecia, por cerca de 90.000 millones de euros, que evite la suspensión de pagos.
Con ello, se aplacaría la disputa entre Berlín y La Haya y el Banco Central Europeo (BCE), que rechaza la opción de una quiebra controlada o de un impago limitado de Atenas. Si esto se aplica, se evitaría que las principales agencias, como Standard & Poor?s, Moody?s o Fitch, declarasen en breve la suspensión de pagos total o parcial de Grecia. (DPA)